|
Desbordado de viejos clientes, algunos con lágrimas en los ojos, y a puro tango, el local ubicado en la esquina de Mendoza y Avellaneda vivió este jueves su última jornada. Una bandera resumió el mensaje de la mayoría de los presentes: “Gracias por 64 años de historia”. Fue, en definitiva, un momento de reencuentro y de celebración de la amistad. Artistas y habitués que resistieron su cierre prometieron volver con un nuevo espacio en la zona. Y el bar La Capilla un día bajó sus persianas. Pero no lo hizo en silencio o en medio del olvido. Todo lo contrario, la jornada de este jueves, la última de su más de medio siglo de historia, estuvo marcada por la emoción, el recuerdo nostálgico de quien despilfarraba sus últimos pesos en un casín o el de aquel niño que pedía un vaso de agua y hoy tiene canas y una boina marrón. Todos ellos, además del grupo de habitués y artistas que resistieron hasta el final el cierre, coparon el mítico local de esquina Mendoza y Avellaneda.
Fue tan intenso el desfile de personas que quisieron despedirse de La Capilla que el último café que se iba a tirar a las 20 como acto simbólico ocurrió en los hechos muchos antes y esta noche lo que nutrió las mesas -y las manos de quienes quedaron parados- fueron la cerveza y el vino, compañeros de la pizza y las empanadas. Fue, en definitiva, un momento de reencuentro y de celebración de la amistad; porque pese al cierre hubo un clima festivo.
Roberto Nakamatsu, dueño del bar en retirada, conjugó cierta frialdad típica de su origen japonés con el calor que aportó la emoción entre los presentes. “Estoy conmovido después de tantos años pero no se preocupen que vamos a sobrevivir”, dijo.
Cheché López, el artista chileno que en Rosario resistió desde la cultura el cierre de La Capilla, dio un segundo discurso que despertó una ovación cuando prometió que otro espacio, entre bar y centro cultural, se reabrirá en la zona con el mismo espíritu. Pero también se permitió una reflexión, la que subyace con este cierre. “Esto implica que un modelo de ciudad injusta prevalece sobre otro más justo, en donde los grandes edificios se imponen sobre las casas bajas. Y este bar es víctima de esa injusticia”, dijo.
Después de las palabras, la bronca, la impotencia, también la gratitud, resumida en la bandera colgada en una de las paredes: “Gracias por 64 años de historia”, llegó el tiempo de la música. Tango, claro. “Aquel bar de Echesortu” fue la pieza elegida por Leonel Capitano -en el bandoneón- y Carlos Calcagno -en voz-.
¿Adiós definitivo o hasta luego?
Este jueves fue el fin de La Capilla como tal pero no todo es nostalgia porque con las horas, se fortalece la posibilidad de reabrir el mítico local en un nuevo espacio donde además se pueda difundir el arte.
En declaraciones a Rosario3.com, el artista anticipó que se analiza la posibilidad de “mantener la impronta del bar pero en otro sitio dentro del barrio Echesortu”.
La idea consiste en que los dueños del bar, un vez que desalojen las actuales instalaciones, abran un nuevo bar: “Se trataría de un lugar diferente pero con el mismo mobiliario y características más renovadas. Se mantendrían las actividades culturales que empezaron a organizarse como medidas de resistencia al cierre del local y han dado grandes resultados con mucha participación de la gente”, observó.
30/07/2010 11:36
|